domingo, 28 de febrero de 2010

Lagartijas.

Taturcia hay que preparar todo, me decía Nuné. Buscábamos nuestra caja con las herramientas necesarias, pinturas, pinceles, hilo y un trapito.
Una vez preparado nuestro material, salíamos al jardín, nos tirábamos de panza en el suelo cerca de la barda, platicábamos susurrando, no debíamos alertar a nuestra presa.
Como buenos cazadores, la mirada fija, atentos a cualquier movimiento, sabíamos que al verla debíamos actuar con gran rapidez. Había tardes que pasabamos horas enteras y nuestra presa no aparecía o bien veíamos a las que ya eran nuestras.
A veces la cacería era muy buena, cazabamos varias y les poníamos nuestra marca. Al verla salir Nuné con una agilidad propia de un excelente cazador, atrapaba a la lagartija!!!! le veíamos la panza, si ya la tenía pintada, era nuestra, si no le amarrabamos el hilo a una pata, para que no escapara, sacábamos la pintura y esto era a dar pinceladas. Si no estaba muy inquieta esperábamos a que secara un poco, si no la teníamos que soltar.
Las pobres corrían despaboridas por la barda a esconderse en cualquier rendijita, y nosotros anotábamos cuántas ibamos cazando.
Cada día mejoraba nuestra técnica, y fuimos descubriendo que cada tarde eran más las lagartijas con la panza pintada.
Así que tuvimos que buscar una nueva actividad a realizar, sintiéndonos muy satisfechos de que la cacería de lagartijas había sido todo un éxito.

sábado, 27 de febrero de 2010

Ehhhhh!!!!!!!!!!!!!! Martus entró al blog.


Ya sabrán la emoción tan grande que sentí saber que mi gemela esté por aquí, aunque glups, escribí de los caracoles, pero también de que éramos princesas, perdón de que seguimos siendo princesas.

Y hoy les voy a contar algo de fantasmas, buaaaaaaaa!!!!!!!!!

Recordarán que la casa de mi Abue era muyyyyyyy grande, las puertas hacia el jardín tenían vidrios y una puerta plegable de madera que cerrabamos al anochecer.

En las noches oscuras con viento, veíamos como se movían las copas de los árboles, escuchábamos el ruido de las hojas, el silbido del viento, el miedo se iba apoderando de Mayito, Nuné, Martus y yo, no nos atrevíamos a cerrar las puertas de madera, les pedíamos a los niños que lo hicieran y corrían, huían.

Así que nosostras temblando de miedo nos acercábamos a cerrar y veíamos unos fantasmas correr por los pasillos, el terror se apoderaba de nosotros, gritabamos, pedíamos auxilio. Cuando llegaban a socorrernos, los fantasmas habían desaparecido.

Una noche estabamos los cuatro jugando muy felices, empezaba a llover, hacía mucho viento, y una vez más debíamos cerrar las famosas puertas de madera, Mayito y Nuné no se pudieron escapar en esta ocasión, les tocaba, no les quedaba de otra. Y al acercarse a la puerta pegaron de gritos porque vieron a los fantasmas.

Cúal sería nuestra sorpresa que por el miedo dijeron: si hay fantasmas!!!!!!!!!!! y no somos nosotros!!!!!!!!!!!!!!!
Nos confesaron que ellos se ponían unas sábanas encima para asustarnos, pero...............y esos fantasmas que estaban entre los árboles eran de verdad?????????????

No recuerdo quién nos dijo que eran las sábanas que estaban tendidas y no alcanzaron a quitar. Jiar, jiar, jiar Nuné y Mayito tuvieron su merecido.







lunes, 22 de febrero de 2010

La Francisco Márquez, mi primera escuela.

Qué tal, más o menillos de esa edad tuve mi primer grupo de alumnas.
Muy temprano llegué a la primaria, iba temblando de miedo, que digo.... de terror. Qué grupo me darían? Cómo sería la Directora? Mis compañeros? Quería salir corriendo de esa escuela. AUXILIO! SOCORRO! pero......me quedé como toda una nieta de soldado ( como me decía mi Abue ).
Llegó la Seño Chave, directora, me vió, me volvió a ver, su cara era, y yo que hago con esta escuincla?
Es que yo.............. tenía 17 años, iba peinada de colitas, llevaba falda tableada y calcetas; pero me había puesto rimel ehhhh!, yo me veía grande, bueno eso creía. Claro que me puedo equivocar!
Ante tal sorpresa para la pobre Seño Chabe, de que yo era su nueva maestra, por fin pudo articular palabra y me dijo: Mira muchahita, tengo primero y sexto, pero TÚ TE VAS A PRIMERO.
En la formación de entrada entendí porqué primero. Los chicos de sexto estaban más altos que yo, unos tenía bigotillo, se veían malvados. Uffff! qué alivio estar con hermosas niñas chiquitas, eso pensarán, pero eran nada más ni nada menos que setenta y dos, sí!!!!!!!!, setenta y dos, leyeron bien. Un mundo de escuinclas.
Así fué como empecé a trabajar en esta profesión que cada día amo más.
Se vale hacer cuentas, fué el 1967. Hace uno que otro año.










Cuánto dice una foto.



México, Navidad, ERRRRMERRRGENCIA.

jueves, 18 de febrero de 2010

Ella es Martus

Ella es Martus, a la que hacíamos Nuné y yo las travesuras, hoy las dos somos felices abuelas de unas hermosas niñas, son nuestras princesas.
Claro que de chicas nosotros eramos las princesas, todos los domingos en la tarde corríamos a prender la televisión, para ver Teatro Fantástico con Cachirulo. Los cuentos no encantaban y más si era de Brillantina y Diamantina, unas princesas, que nosotras imitábamos en todo.
Caminabamos como ellas, hacíamos sus gestos, soñábamos que éramos ellas. Aquellos castillos, los príncipes, queríamos encontrar al nuestro.
Reíamos, danzábamos por la sala, nos sentábamos en aquellos sillones de terciopelo azul oscuro, eran nuestros tronos, cualquier varita era nuestro cetro, disfrutábamos tanto esa hora.
Recuerdo un disfraz que yo tenía de hada, con ese me sentía esa princesa que podía ser siempre feliz, que podía lograr todo lo que se proponía o deseaba. Cada una soñaba y acariciaba aquellos momentos antes de dormir, y no nos podía faltar antes de cerrar nuestro ojos el beso y la sonrisa de Abue.
Martus, cuántos años, cuántos recuerdos, lo que te puedo decir además de que te quiero, es que:
SEGUIMOS SIENDO UNAS PRINCESAS.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Ella es Martus.



Ella es Martus, mi gemela, mi compañera de tantas y tantas aventuras, secretos, juegos. Hoy las dos somos abuelas,

viernes, 12 de febrero de 2010

Y qué pasaba y con los caracoles?



Bueno, esos caracoles iban a dar a la mochila de Martus, nos escurríamos sigilosamente para no ser descubiertos, abríamos la mochila, echábamos los caracoles y salíamos con mucho cuidado, volteando para todos lados. Jiar, jiar, nadie nos veía.

Lo siguente era.......hablarle a Martus y decirle con cara y tono angelical que fuera a hacer su tarea. Ella sospechaba que algo habíamos hecho, pero caía en la trampa. Iba a la sala, abría la mochila y empezaba a llorar y a gritarle a Ma que viniera en su auxilio.

Por supuesto que la regañada no se hacía esperar y nos hacían pedirle perdón. Pero.....esto sucedía una y otra, y otra, y otra tarde. Así que Martus recibía la visita de los caracoles con mucha frecuencia.

Y Nuné y yo seguíamos inventando día a día travesura y media.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Los caracoles.


Nuné y yo en las tardes, preparábamos un frasco,
buscábamos en el jardín unas ramitas chicas, delgadas, tipo lápiz. Para qué? Ah!!!!!!!!!...............
ese era el inicio de una maravillosa y malvada aventura, que por supuesto tenía una víctima.
Con cara de pícaros y con risas malévolas, nos ibamos a buscar caracoles al jardín, como nos daba asco cogerlos con nuestras hermosas manos, utilizábamos las varitas para meterlos al frasco. No era cualquier caracol, nos tenía que gustar, eso si ya no recuerdo cuáles eran las características para que nos gustaran. Pero el frasco se iba llenando y .......................Hasta la próxima.

martes, 9 de febrero de 2010

Los recuerdos

Todo empezó por un trabajo en mi secundaria, y DIOS!, cuántos recuerdos vienen a borbotones. La mayoría de las veces, los tienes para , algunos los platicas, los compartes con los hijos, otros se quedan guardados, archivados en algún rinconcito esperando que algo les abra, para salir correteando esperando ser conocidos.
Qué tal cuando Nuné y yo esperando no ser encontrados, ni molestados, nos trepábamos a la copa de la higuera recostándonos en sus fuertes ramas.
Pasábamos largas horas platicando, contándonos nuestros sueños, nuestras aventuras del tiempo que estábamos separados, porque yo estaba en Tepic, cuántos secretos, cuánta camaradería.
Era yo tan feliz en esa casa, disfrutábamos tanto, corríamos, jugábamos escondidas, saltábamos, cortábamos higos y granadas, observábamos a las hormigas, veíamos las estrellas, les encontrábamos forma a las nubes.
Y siempre estaba mi Abue cuidándonos, chiqueándonos, preparándonos algún rico tentempié.
Esa casa, la podría describir a pesar de que han pasado tantos años.
Llega la nostalgia, extraño esos días, extraño a Mayo, a Martus y sobre todo a Nuné. Pero le doy gracias a Dios el haberme permitido vivir cada uno de esos días junto a ellos. Los sigo amando.

martes, 2 de febrero de 2010

Para mi eran hermosos aquellos cuentos que me enseñaron a soñar, a vivir en otra etapa, en otro país.

En la secundaria, el Profesor Delgadillo, aumentó mi interés en la Literatura. Comentar en la clase era toda una aventura.

Qué importante es tener personas que nos cultiven esa parte, que nos abran el horizonte de los sueños, de los ideales.

Hoy por hoy sigo ese camino, lo sembré en mis hijos y lo hago como maestra.

Por ese amor a la lectura surgió la hora de la almohadita con mis alumnos, la última clase de la semana, pueden llevar un peluche, una almohadita, para ponerse cómodos cuando les lea. La mayoría lo gozan, es un premio a una semana de trabajo, es relacionar la lectura con un momento grato, no hay calificación, solo existe la dicha de leer.

Esto se ha vuelto un homenaje a todas aquellas personas que me han hecho feliz con la lectura, a mi madre, a mis maestros, a Carlos Fuentes, García Márquez, José Agustín y muchos más que han estado y los que están por llegar.

Gracias a todos aquellos que les leen a sus hijos, a sus nietos, a sus alumnos, enseñándoles con ellos que la imaginación y el soñar no tiene límites.

Gracias a mis hijos que leen y lo disfrutan.
Tati.


La almohadita de Tati.



Hola!, soy Tati, mamá, maestra, amiga........soñadora de un hermoso hoy para tener un buen mañana.