Hermosos días de lluvia.

Bellos recuerdos de esas tardes lluviosas en la casa de los abuelos, una casona antigua de adobe con un inmenso jardín, muchos árboles, testigo de los juegos,de las aventuras de Mayito, Nuné, Martus y Tati.
Qué susto con la lluvia y el viento, los árboles agitaban sus copas, nos acurrucabamos con mi hermosa Abue. En sus brazos encontrabamos la calma, ella nos hacía sentir bien, escuchabamos los sonidos, los diferenciabamos y aquello que empezaba con temor, terminaba siendo una experiencia agradable.
Ah!, pero deben saber, que Papá Nuné, el abuelo, si granizaba..................sacaba cubetas para recoger ese granizo y hacernos nieve de garrafa, mmmmmmmm que rico!. Era todo un ritual, se sentaba en su silla, se remangaba su camisa y empezaba vuelta que vuelta con la cubeta y esa agua de limón que habían preparado.  Los cuatro siempre alrededor del abuelo, queriendo ayudar, deseando que aquello estuviera rápidoooooo, los minutos eran como horas laaaaaargas, y sentíamos que la nieve tardaba demasiado, siempre Abue pidiéndonos que no desesperáramos. Por fin la nieve lista! por supuesto que cada uno quería ser el primero en saborearla.
Qué delicia, era la mejor nieve del universo no importaba el frío, no importaba ya esa lluvia que asustaba, solo importaba estar juntos, compartir, querernos.
Quién ha tenido unos Abuelos así de maravillosos, entenderá los gratos recuerdos, guardará ese cariño por siempre y como cuento lo contará a sus hijos, deseando tener con ellos una tarde de lluvia maravillosa.
Para tí Nuné que te nos adelantaste al cielo.