sábado, 13 de noviembre de 2010

La sangre azul


Mi Abue es y ha sido una hermosa, nos consentía, nos hacía de comer lo que le pedíamos, nos contaba cuentos.
Ella como buena maestra nos eseñó a leer, a sumar y restar a tooooodos.
Hacía tantas cosas, parecía una hormiguita, que se apuraba ha tener todo listo para tener tiempo para nosotros.
Era coqueta, simpre estaba arreglada con su polvo "Angel Face de Pons" en su carita, su boca pintada de rojo intenso y sus cejas delineadas. Muy escarmenado el cabello, se hacía su "permanete" y cuando había un evento importante, como ella decía "para las grandes ocasiones" se ponía "Faciful" ( no tengo idea de como se escriba ) de color azul, se le veía linda cabellera de un azul plateado.
Ada y Luna mis chiquitas, su Tatarabuela era coqueta y presumidilla y por lo mismo siempre decía que éramos de sangre azul.
Y como siempre su tío abuelo Nuné y yo un día quisimos comprobar que no éramos como toda la gente, que tenía sangre roja.
Veíamos nuestras venas ¡¡¡¡¡¡claro, eran azules!!!!!!!, por lo tanto nuestra sangre era AZUUUL, así que decidimos pincharnos el dedo para ver nuestra sangre.
¡¡¡Qué desilusión!!! ¡¡¡¡¡¡Era roja!!!!!! lloramos, fuimos con mi Abue, ella que siempre sabía como resolver los problemas, nos dijo que éramos unos príncipes de sangre azul, pero que eso no se veía así, que se guardaba en el corazón.
Enjugó nuestro llanto, nos llenó de besos y Nuné y yo nos fuimos felices sabiendo que SI teníamos sangre azul.

sábado, 30 de octubre de 2010

Una grata sorpresa.


¡ Ahhhhhhh !
Algunos de mis alumnos de este año descubrieron el bolg, gulps, descubrieron mis secretos, mis travesuras y........una mamá que es muuuuy linda también.
Deseo que lo difruten y con ello sepan como era de pequeña y entiendan el porque soy así hoy.
Con cariño.
Tati

El cenador.

Nuestro cenador era con las maderas formando rombos con dos accesos de entrada, en medio una mesa de madera, la base era un tronco y alrederor bancas hechas de material, el piso de cemento pulido, teníamos que subir tres o cuatro escalones, ya no recuerdo bien.
Ahí mi Abue en las tardes se iba a bordar con sus hijas, leían poesía cuando eran solteras.
Nosotras, Martus y yo, nos íbamos a jugar con las muñecas, a las comiditas.
Doña Jo, la señora que ayudaba, nos llevaba nuestros taquitos o pan con mantequilla que le quedaba riquísimo.
Platicábamos, Mayito y Nuné nos contaban sus aventuras de scouts y algunas veces asaban papas enterradas en la tierra.
Y no faltaban las travesuras, en una ocasión no llevamos el bote en donde tenía mi Abue los tamarindos, estuvimos come que come, nos hemos dado una escaldada de lengua que no queríamos ni hablar.
Todo era tan mágico, los recuerdos son muy hermosos, cierro los ojos y vuelvo a ver esa casa en donde fui tan feliz, donde mi infancia estuvo llena de risas, de juegos, de travesuras pero sobre todo llena de amor.

sábado, 23 de octubre de 2010

La ida a "La Abeja"

Cómo disfrutábamos ir a "La Abeja", primero solo era panadería y poco a poco fueron agragando cosillas para vender y se transformó en supercito.

Cuándo éramos chicos ahí íbamos por el pan, llegábamos cuando acababa de salir del horno, se nos hacía agua la boca, queríamos conchas, orejas, semitas, las teleras mmmmmm. el bolillo calientito doradito, todo era delecioso.

Me acuerdo que Pa salía con dos bolsotas de pan, una

jueves, 14 de octubre de 2010

Hoy es un buen día para volver a escribir

Nuestras noches de campamento

Mayo y Nuné eran scouts, sabían armar tiendas de campaña, hacer fogatas, asar papas. Martus y yo no lo sabíamos pero disfrutábamos todo lo que ellos hacían.
Una que otra noche, pedíamos permiso para acampar en el jardín, ellos con sábanas y colchas viejitas, varas del jardín, mecate armaban la tienda de campaña, en el piso ponía plástico y encima cobijas para que nos durmiéramos.
Prendían la fogata haciendo el cerco con piedritas para que no se propagara la lumbre y con ramitas secas de nuestros árboles, ocote y cerillos !!!!!!!listo!!!!!!!!!!!!.
A veces asábamos bombones, otras hacían un agujero en la tierra ponían no me acuerdo que y papas, todo era tan rico.
Reíamos, platicábamos, éramos tan felices, tan unidos, nos amábamos tanto, Martus y yo además nos sentíamos protegidas por nuestros hermanos mayores, teníamos la seguridad de que ellos no iban a permitir que nos pasara nada.
Claro que los peligros era miles en nuestras cabezas, porque simulábamos estar en la selva o en un bosque, así que si los leones atacaban, ellos lucharían para defendernos, cualquier peligro sería vencido por Nuné y Mayo.
Así jugando nos vencía el sueño y normalmente cuando estábamos en el quinto sueño, nuestros papás con mucho cuidado y amor nos pasaban a nuestras camas.

lunes, 12 de julio de 2010

La estudiada en vacaciones.



No todo era juego, mi Abue como buena maestra, no quería que se nos olvidaran las cosas, que perdiéramos práctica en la agilidad mental o que al regreso a clases no recordáramos las tablas.
Así que después de desayunar o después de comer debíamos trabajar un rato.
Si algo no entendíamos, ella nos lo explicaba, era tan linda, lo hacía todo con tanta dulzura, que hasta la estudiada nos sabía sabrosa.
Cuando terminábamos podíamos ir a jugar al jardín o al cenador, era un kiosco que había en el jardín. De él luego hablaré.

domingo, 11 de julio de 2010

Nuestra alberca


Nuestra querida alberca, era la pileta del lavadero, ésta se parece mucho, como éramos chiquillos nos emocionaba en tiempo de calor que mi Abue y Ma nos dieran permiso de " nadar ", era toda una aventura.
Los cuatro nos preparábamos y toalla en mano marchábamos hasta llegar a nuestra albrerca.
Mayo y Nuné se paraban en la orilla y se aventaban clavados, Martus y yo solo nadabamos, nos aventábamos agua a la cara, reíamos, éramos muy felices.
A veces nos cuidaba Abue, en otras ocasiones Ma, pero normalmente estaba Doña Jo al tanto de nosotros. Después de un buen rato de chapotear en el agua, salíamos a darnos un buen baño y ya listos llegábamos a la cocina en donde nos esperaban Abue y Doña Jo con unos deliciosos taquitos de frijoles, un pan con mantequilla o unos deliciosos taquitos de quintoniles que devorábamos.
Y después de esa gran mañana continuábamos en el jardín nuestros juegos.

jueves, 25 de marzo de 2010

Los toreros.


Además de nosotros cuatro, existían Cris y Bicho, eran más chicos que nosotros, ella es hermana de Mayito, Nuné y Martus. Bicho ( léase Arturo ), es mi hermano.
Ellos eran unos escuinclitos, que en ocasiones les permitíamos jugar con nosotros, por aquello de su edad. Ya saben uno como a los siete u ocho años, guau, se siente muy grande. Así que no teníamos mucho que hacer con ellos.
Pero la verdad es que no nos necesitaban porque solitos inventaban sus travesuras, y vaya que eran muchas.
La Cris, era dulcecita, tierna, frágil. Bicho era berrinchudo, voluntarioso, un desorden. Y a Cris se le olvidaba lo modocita cuando aparecía Bicho.
Nosotros nos metíamos al gallinero, a mascar chicle, pero ellos...............toreaban a las gallinas del Abuelo ( Papá Nuné ), a Bicho le encantaba torear a Sansón, el gallo. Se daban vuelo, las pobres gallinitas blancas corrían despavoridas por todos lados, cacaraqueaban que daba gusto, y los niñitos felices de sus corridas.
Por supuesto cuando se daban cuenta, llegaban corriendo al gallinero a sacarlos y a guardar a las pobres e indefensas gallinitas. Papá Nuné se ponía verde del coraje, alegaba que ya no iban a poner y vociferaba.
Los chiquitos felices de su aventura, solo escuchaban. Les entraba por un oído y les salía por el otro, porque la toreada se repetía con bastante frecuencia igual que los corajes del Abuelo.

domingo, 21 de marzo de 2010

La compra clandestina






Nuné, que era el arriesgado, el intrépido, nos llamaba con gran misterio y nos íbamos al jardín, para que nadie escuchara lo que nos iba a decir.

La primera vez, no imaginábamos para que era esa reunión, pero como buen equipo acudimos al llamado.

Nos preguntó, que si teníamos dinero ahorrado, los tres le dijimos que sí, así que nos propuso que le diéramos, para que él saliendo de la escuela pudiera comprar PEDACERA DE CHICLE, aquello era maravilloso, la mejor propuesta de nuestra vida. El chicle estaba prohibido en la casa, así que él nos abría la posibilidad de mascar chicle, qué sabrosura.
Pero, ya se imaginarán, empezaron las preguntas y las dudas. Y si nos ven? si mi Abue se da cuenta? si Doña Jo se entera? nos van a castigar.
Nuné tenía siempre la respuesta: Nos vamos al gallinero y ahí nadie se va a enterar que estamos mascando chicle y podemos hacer bombas. Así, ante tales argumentos dimos a Nuné dinerito para que él hiciera la compra clandestina.
Al día siguiente se nos hizo larga la espera, pero por fin llegó, nos fuimos al gallinero, la bolsa estaba casi llena, nos metimos un puño y otro hasta ya no poder más, nos supo sabrosisisisismo
no se podían hacer bombas, pero no importaba, se podía MASCAR CHICLE. No se dieron cuenta los adultos, así que la operación se repitió varias veces.
Hasta que un día echamos tanto relajo, que las gallinas empezaron a aletear y cacarear y fueron al gallinero para saber que pasaba. NOS CACHARON.
Así que esos momentos deliciosos y felices tuvieron que terminar.



sábado, 13 de marzo de 2010

La leche Nido.




Mmmmmmm que rica, abres la lata de leche nido, ese olor te invita a saborearla.

Pues qué creen, cuando éramos chicos, mi Mamá Estelita y mi Pápá Mario ( mis tíos ) tenían una botica, ellos eran doctores, y en vacaciones nos ibamos a ayudarles, podía ser acomodando medicinas, limpiando algo, atendiendo a las personas que llegaban a compar. A mí me gustaba mucho ir, me divertía. mmmmmm........creo que en algunas ocasiones no me gustaba tanto cuando solo era acomodar y limpiar.

Claro que nos las ingeniábamos para jugar, a veces íbamos los cuatro, otras solo de dos en dos, por supuesto que a mí me tocaba ir con Nuné, mi gran compañero.

Una tarde llamaron a mis papás ( tíos ), creo que para una consulta, nos encargaron la botica con miles de recomendaciones: fíjense bien en el cambio, nadie detrás del mostrador, solo ustedes, se portan bien, no hagan travesuras, bla, bla, bla, bla......pero si éramos uno angelitos.
Todo empezó como nos habían dicho nuestros papás, pero......nos ganó la travesura, abrimos una lata de leche nido, empezamos con las cucharadas, era una delicia, y cuando nos dimos cuenta aquello había bajado a la mitad, nos preocupamos, nos iban a regañar!!!!!!!!!! qué hacíamos?????? así que decidimos acabárnosla, no se darían cuenta jiar, jiar.
Pero el estómago empezó a hacer gur, gur, gur, córrele al baño, y empezó la vomitadera, ni siquiera oímos cuano llegaron Pa y Ma. Ya sabrán, empezaron las preguntas, qué pasó??? qué hicieron?????? y llegó la gran pregunta COMIERON LECHE NIDO!!!!!!! los muy ingenuos respodimos: cómo se dieron cuenta?????? porque están vomitando pura leche!!!!!!!!!!
Desde esa ocasión, nos tenían muyyyyyy vigilados. Pero con esa amarga experiencia no nos quedaron ganas de comernos la famosa LECHE NIDO.

lunes, 8 de marzo de 2010

Porqué tenemos que crecer?


Hoy, estoy en la nostalgia.
Esos videos de poesía en la secundaria, jijos, dolieron, apachurraron mi corazón.
Cuántos ya no están junto a mí, si ya sé CRECIMOS, pero hacen falta. Extraño a Manuel ( Nuné ), a mi Abue, a Papá Nuné, a Ma, a Pa, (ellos ya están con Dios). Extraño a Martus, a Mayito, a mis Barbaritas.
Son tan importantes en mi vida, ellos llenaron ese vacío, ese hueco de mi corazón y mi alma, Dios los bendiga por ello.
Creo que vale darse el chance de sentir dolor, de extrañar, de necesitar un apapacho, una palabra amable, y hoy estoy en ese momento.

domingo, 28 de febrero de 2010

Lagartijas.

Taturcia hay que preparar todo, me decía Nuné. Buscábamos nuestra caja con las herramientas necesarias, pinturas, pinceles, hilo y un trapito.
Una vez preparado nuestro material, salíamos al jardín, nos tirábamos de panza en el suelo cerca de la barda, platicábamos susurrando, no debíamos alertar a nuestra presa.
Como buenos cazadores, la mirada fija, atentos a cualquier movimiento, sabíamos que al verla debíamos actuar con gran rapidez. Había tardes que pasabamos horas enteras y nuestra presa no aparecía o bien veíamos a las que ya eran nuestras.
A veces la cacería era muy buena, cazabamos varias y les poníamos nuestra marca. Al verla salir Nuné con una agilidad propia de un excelente cazador, atrapaba a la lagartija!!!! le veíamos la panza, si ya la tenía pintada, era nuestra, si no le amarrabamos el hilo a una pata, para que no escapara, sacábamos la pintura y esto era a dar pinceladas. Si no estaba muy inquieta esperábamos a que secara un poco, si no la teníamos que soltar.
Las pobres corrían despaboridas por la barda a esconderse en cualquier rendijita, y nosotros anotábamos cuántas ibamos cazando.
Cada día mejoraba nuestra técnica, y fuimos descubriendo que cada tarde eran más las lagartijas con la panza pintada.
Así que tuvimos que buscar una nueva actividad a realizar, sintiéndonos muy satisfechos de que la cacería de lagartijas había sido todo un éxito.

sábado, 27 de febrero de 2010

Ehhhhh!!!!!!!!!!!!!! Martus entró al blog.


Ya sabrán la emoción tan grande que sentí saber que mi gemela esté por aquí, aunque glups, escribí de los caracoles, pero también de que éramos princesas, perdón de que seguimos siendo princesas.

Y hoy les voy a contar algo de fantasmas, buaaaaaaaa!!!!!!!!!

Recordarán que la casa de mi Abue era muyyyyyyy grande, las puertas hacia el jardín tenían vidrios y una puerta plegable de madera que cerrabamos al anochecer.

En las noches oscuras con viento, veíamos como se movían las copas de los árboles, escuchábamos el ruido de las hojas, el silbido del viento, el miedo se iba apoderando de Mayito, Nuné, Martus y yo, no nos atrevíamos a cerrar las puertas de madera, les pedíamos a los niños que lo hicieran y corrían, huían.

Así que nosostras temblando de miedo nos acercábamos a cerrar y veíamos unos fantasmas correr por los pasillos, el terror se apoderaba de nosotros, gritabamos, pedíamos auxilio. Cuando llegaban a socorrernos, los fantasmas habían desaparecido.

Una noche estabamos los cuatro jugando muy felices, empezaba a llover, hacía mucho viento, y una vez más debíamos cerrar las famosas puertas de madera, Mayito y Nuné no se pudieron escapar en esta ocasión, les tocaba, no les quedaba de otra. Y al acercarse a la puerta pegaron de gritos porque vieron a los fantasmas.

Cúal sería nuestra sorpresa que por el miedo dijeron: si hay fantasmas!!!!!!!!!!! y no somos nosotros!!!!!!!!!!!!!!!
Nos confesaron que ellos se ponían unas sábanas encima para asustarnos, pero...............y esos fantasmas que estaban entre los árboles eran de verdad?????????????

No recuerdo quién nos dijo que eran las sábanas que estaban tendidas y no alcanzaron a quitar. Jiar, jiar, jiar Nuné y Mayito tuvieron su merecido.







lunes, 22 de febrero de 2010

La Francisco Márquez, mi primera escuela.

Qué tal, más o menillos de esa edad tuve mi primer grupo de alumnas.
Muy temprano llegué a la primaria, iba temblando de miedo, que digo.... de terror. Qué grupo me darían? Cómo sería la Directora? Mis compañeros? Quería salir corriendo de esa escuela. AUXILIO! SOCORRO! pero......me quedé como toda una nieta de soldado ( como me decía mi Abue ).
Llegó la Seño Chave, directora, me vió, me volvió a ver, su cara era, y yo que hago con esta escuincla?
Es que yo.............. tenía 17 años, iba peinada de colitas, llevaba falda tableada y calcetas; pero me había puesto rimel ehhhh!, yo me veía grande, bueno eso creía. Claro que me puedo equivocar!
Ante tal sorpresa para la pobre Seño Chabe, de que yo era su nueva maestra, por fin pudo articular palabra y me dijo: Mira muchahita, tengo primero y sexto, pero TÚ TE VAS A PRIMERO.
En la formación de entrada entendí porqué primero. Los chicos de sexto estaban más altos que yo, unos tenía bigotillo, se veían malvados. Uffff! qué alivio estar con hermosas niñas chiquitas, eso pensarán, pero eran nada más ni nada menos que setenta y dos, sí!!!!!!!!, setenta y dos, leyeron bien. Un mundo de escuinclas.
Así fué como empecé a trabajar en esta profesión que cada día amo más.
Se vale hacer cuentas, fué el 1967. Hace uno que otro año.










Cuánto dice una foto.



México, Navidad, ERRRRMERRRGENCIA.

jueves, 18 de febrero de 2010

Ella es Martus

Ella es Martus, a la que hacíamos Nuné y yo las travesuras, hoy las dos somos felices abuelas de unas hermosas niñas, son nuestras princesas.
Claro que de chicas nosotros eramos las princesas, todos los domingos en la tarde corríamos a prender la televisión, para ver Teatro Fantástico con Cachirulo. Los cuentos no encantaban y más si era de Brillantina y Diamantina, unas princesas, que nosotras imitábamos en todo.
Caminabamos como ellas, hacíamos sus gestos, soñábamos que éramos ellas. Aquellos castillos, los príncipes, queríamos encontrar al nuestro.
Reíamos, danzábamos por la sala, nos sentábamos en aquellos sillones de terciopelo azul oscuro, eran nuestros tronos, cualquier varita era nuestro cetro, disfrutábamos tanto esa hora.
Recuerdo un disfraz que yo tenía de hada, con ese me sentía esa princesa que podía ser siempre feliz, que podía lograr todo lo que se proponía o deseaba. Cada una soñaba y acariciaba aquellos momentos antes de dormir, y no nos podía faltar antes de cerrar nuestro ojos el beso y la sonrisa de Abue.
Martus, cuántos años, cuántos recuerdos, lo que te puedo decir además de que te quiero, es que:
SEGUIMOS SIENDO UNAS PRINCESAS.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Ella es Martus.



Ella es Martus, mi gemela, mi compañera de tantas y tantas aventuras, secretos, juegos. Hoy las dos somos abuelas,

viernes, 12 de febrero de 2010

Y qué pasaba y con los caracoles?



Bueno, esos caracoles iban a dar a la mochila de Martus, nos escurríamos sigilosamente para no ser descubiertos, abríamos la mochila, echábamos los caracoles y salíamos con mucho cuidado, volteando para todos lados. Jiar, jiar, nadie nos veía.

Lo siguente era.......hablarle a Martus y decirle con cara y tono angelical que fuera a hacer su tarea. Ella sospechaba que algo habíamos hecho, pero caía en la trampa. Iba a la sala, abría la mochila y empezaba a llorar y a gritarle a Ma que viniera en su auxilio.

Por supuesto que la regañada no se hacía esperar y nos hacían pedirle perdón. Pero.....esto sucedía una y otra, y otra, y otra tarde. Así que Martus recibía la visita de los caracoles con mucha frecuencia.

Y Nuné y yo seguíamos inventando día a día travesura y media.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Los caracoles.


Nuné y yo en las tardes, preparábamos un frasco,
buscábamos en el jardín unas ramitas chicas, delgadas, tipo lápiz. Para qué? Ah!!!!!!!!!...............
ese era el inicio de una maravillosa y malvada aventura, que por supuesto tenía una víctima.
Con cara de pícaros y con risas malévolas, nos ibamos a buscar caracoles al jardín, como nos daba asco cogerlos con nuestras hermosas manos, utilizábamos las varitas para meterlos al frasco. No era cualquier caracol, nos tenía que gustar, eso si ya no recuerdo cuáles eran las características para que nos gustaran. Pero el frasco se iba llenando y .......................Hasta la próxima.

martes, 9 de febrero de 2010

Los recuerdos

Todo empezó por un trabajo en mi secundaria, y DIOS!, cuántos recuerdos vienen a borbotones. La mayoría de las veces, los tienes para , algunos los platicas, los compartes con los hijos, otros se quedan guardados, archivados en algún rinconcito esperando que algo les abra, para salir correteando esperando ser conocidos.
Qué tal cuando Nuné y yo esperando no ser encontrados, ni molestados, nos trepábamos a la copa de la higuera recostándonos en sus fuertes ramas.
Pasábamos largas horas platicando, contándonos nuestros sueños, nuestras aventuras del tiempo que estábamos separados, porque yo estaba en Tepic, cuántos secretos, cuánta camaradería.
Era yo tan feliz en esa casa, disfrutábamos tanto, corríamos, jugábamos escondidas, saltábamos, cortábamos higos y granadas, observábamos a las hormigas, veíamos las estrellas, les encontrábamos forma a las nubes.
Y siempre estaba mi Abue cuidándonos, chiqueándonos, preparándonos algún rico tentempié.
Esa casa, la podría describir a pesar de que han pasado tantos años.
Llega la nostalgia, extraño esos días, extraño a Mayo, a Martus y sobre todo a Nuné. Pero le doy gracias a Dios el haberme permitido vivir cada uno de esos días junto a ellos. Los sigo amando.

martes, 2 de febrero de 2010

Para mi eran hermosos aquellos cuentos que me enseñaron a soñar, a vivir en otra etapa, en otro país.

En la secundaria, el Profesor Delgadillo, aumentó mi interés en la Literatura. Comentar en la clase era toda una aventura.

Qué importante es tener personas que nos cultiven esa parte, que nos abran el horizonte de los sueños, de los ideales.

Hoy por hoy sigo ese camino, lo sembré en mis hijos y lo hago como maestra.

Por ese amor a la lectura surgió la hora de la almohadita con mis alumnos, la última clase de la semana, pueden llevar un peluche, una almohadita, para ponerse cómodos cuando les lea. La mayoría lo gozan, es un premio a una semana de trabajo, es relacionar la lectura con un momento grato, no hay calificación, solo existe la dicha de leer.

Esto se ha vuelto un homenaje a todas aquellas personas que me han hecho feliz con la lectura, a mi madre, a mis maestros, a Carlos Fuentes, García Márquez, José Agustín y muchos más que han estado y los que están por llegar.

Gracias a todos aquellos que les leen a sus hijos, a sus nietos, a sus alumnos, enseñándoles con ellos que la imaginación y el soñar no tiene límites.

Gracias a mis hijos que leen y lo disfrutan.
Tati.


La almohadita de Tati.



Hola!, soy Tati, mamá, maestra, amiga........soñadora de un hermoso hoy para tener un buen mañana.