lunes, 12 de julio de 2010

La estudiada en vacaciones.



No todo era juego, mi Abue como buena maestra, no quería que se nos olvidaran las cosas, que perdiéramos práctica en la agilidad mental o que al regreso a clases no recordáramos las tablas.
Así que después de desayunar o después de comer debíamos trabajar un rato.
Si algo no entendíamos, ella nos lo explicaba, era tan linda, lo hacía todo con tanta dulzura, que hasta la estudiada nos sabía sabrosa.
Cuando terminábamos podíamos ir a jugar al jardín o al cenador, era un kiosco que había en el jardín. De él luego hablaré.

domingo, 11 de julio de 2010

Nuestra alberca


Nuestra querida alberca, era la pileta del lavadero, ésta se parece mucho, como éramos chiquillos nos emocionaba en tiempo de calor que mi Abue y Ma nos dieran permiso de " nadar ", era toda una aventura.
Los cuatro nos preparábamos y toalla en mano marchábamos hasta llegar a nuestra albrerca.
Mayo y Nuné se paraban en la orilla y se aventaban clavados, Martus y yo solo nadabamos, nos aventábamos agua a la cara, reíamos, éramos muy felices.
A veces nos cuidaba Abue, en otras ocasiones Ma, pero normalmente estaba Doña Jo al tanto de nosotros. Después de un buen rato de chapotear en el agua, salíamos a darnos un buen baño y ya listos llegábamos a la cocina en donde nos esperaban Abue y Doña Jo con unos deliciosos taquitos de frijoles, un pan con mantequilla o unos deliciosos taquitos de quintoniles que devorábamos.
Y después de esa gran mañana continuábamos en el jardín nuestros juegos.