sábado, 30 de octubre de 2010

Una grata sorpresa.


¡ Ahhhhhhh !
Algunos de mis alumnos de este año descubrieron el bolg, gulps, descubrieron mis secretos, mis travesuras y........una mamá que es muuuuy linda también.
Deseo que lo difruten y con ello sepan como era de pequeña y entiendan el porque soy así hoy.
Con cariño.
Tati

El cenador.

Nuestro cenador era con las maderas formando rombos con dos accesos de entrada, en medio una mesa de madera, la base era un tronco y alrederor bancas hechas de material, el piso de cemento pulido, teníamos que subir tres o cuatro escalones, ya no recuerdo bien.
Ahí mi Abue en las tardes se iba a bordar con sus hijas, leían poesía cuando eran solteras.
Nosotras, Martus y yo, nos íbamos a jugar con las muñecas, a las comiditas.
Doña Jo, la señora que ayudaba, nos llevaba nuestros taquitos o pan con mantequilla que le quedaba riquísimo.
Platicábamos, Mayito y Nuné nos contaban sus aventuras de scouts y algunas veces asaban papas enterradas en la tierra.
Y no faltaban las travesuras, en una ocasión no llevamos el bote en donde tenía mi Abue los tamarindos, estuvimos come que come, nos hemos dado una escaldada de lengua que no queríamos ni hablar.
Todo era tan mágico, los recuerdos son muy hermosos, cierro los ojos y vuelvo a ver esa casa en donde fui tan feliz, donde mi infancia estuvo llena de risas, de juegos, de travesuras pero sobre todo llena de amor.

sábado, 23 de octubre de 2010

La ida a "La Abeja"

Cómo disfrutábamos ir a "La Abeja", primero solo era panadería y poco a poco fueron agragando cosillas para vender y se transformó en supercito.

Cuándo éramos chicos ahí íbamos por el pan, llegábamos cuando acababa de salir del horno, se nos hacía agua la boca, queríamos conchas, orejas, semitas, las teleras mmmmmm. el bolillo calientito doradito, todo era delecioso.

Me acuerdo que Pa salía con dos bolsotas de pan, una

jueves, 14 de octubre de 2010

Hoy es un buen día para volver a escribir

Nuestras noches de campamento

Mayo y Nuné eran scouts, sabían armar tiendas de campaña, hacer fogatas, asar papas. Martus y yo no lo sabíamos pero disfrutábamos todo lo que ellos hacían.
Una que otra noche, pedíamos permiso para acampar en el jardín, ellos con sábanas y colchas viejitas, varas del jardín, mecate armaban la tienda de campaña, en el piso ponía plástico y encima cobijas para que nos durmiéramos.
Prendían la fogata haciendo el cerco con piedritas para que no se propagara la lumbre y con ramitas secas de nuestros árboles, ocote y cerillos !!!!!!!listo!!!!!!!!!!!!.
A veces asábamos bombones, otras hacían un agujero en la tierra ponían no me acuerdo que y papas, todo era tan rico.
Reíamos, platicábamos, éramos tan felices, tan unidos, nos amábamos tanto, Martus y yo además nos sentíamos protegidas por nuestros hermanos mayores, teníamos la seguridad de que ellos no iban a permitir que nos pasara nada.
Claro que los peligros era miles en nuestras cabezas, porque simulábamos estar en la selva o en un bosque, así que si los leones atacaban, ellos lucharían para defendernos, cualquier peligro sería vencido por Nuné y Mayo.
Así jugando nos vencía el sueño y normalmente cuando estábamos en el quinto sueño, nuestros papás con mucho cuidado y amor nos pasaban a nuestras camas.