
Además de nosotros cuatro, existían Cris y Bicho, eran más chicos que nosotros, ella es hermana de Mayito, Nuné y Martus. Bicho ( léase Arturo ), es mi hermano.
Ellos eran unos escuinclitos, que en ocasiones les permitíamos jugar con nosotros, por aquello de su edad. Ya saben uno como a los siete u ocho años, guau, se siente muy grande. Así que no teníamos mucho que hacer con ellos.
Pero la verdad es que no nos necesitaban porque solitos inventaban sus travesuras, y vaya que eran muchas.
La Cris, era dulcecita, tierna, frágil. Bicho era berrinchudo, voluntarioso, un desorden. Y a Cris se le olvidaba lo modocita cuando aparecía Bicho.
Nosotros nos metíamos al gallinero, a mascar chicle, pero ellos...............toreaban a las gallinas del Abuelo ( Papá Nuné ), a Bicho le encantaba torear a Sansón, el gallo. Se daban vuelo, las pobres gallinitas blancas corrían despavoridas por todos lados, cacaraqueaban que daba gusto, y los niñitos felices de sus corridas.
Por supuesto cuando se daban cuenta, llegaban corriendo al gallinero a sacarlos y a guardar a las pobres e indefensas gallinitas. Papá Nuné se ponía verde del coraje, alegaba que ya no iban a poner y vociferaba.
Los chiquitos felices de su aventura, solo escuchaban. Les entraba por un oído y les salía por el otro, porque la toreada se repetía con bastante frecuencia igual que los corajes del Abuelo.




