martes, 2 de febrero de 2010

Para mi eran hermosos aquellos cuentos que me enseñaron a soñar, a vivir en otra etapa, en otro país.

En la secundaria, el Profesor Delgadillo, aumentó mi interés en la Literatura. Comentar en la clase era toda una aventura.

Qué importante es tener personas que nos cultiven esa parte, que nos abran el horizonte de los sueños, de los ideales.

Hoy por hoy sigo ese camino, lo sembré en mis hijos y lo hago como maestra.

Por ese amor a la lectura surgió la hora de la almohadita con mis alumnos, la última clase de la semana, pueden llevar un peluche, una almohadita, para ponerse cómodos cuando les lea. La mayoría lo gozan, es un premio a una semana de trabajo, es relacionar la lectura con un momento grato, no hay calificación, solo existe la dicha de leer.

Esto se ha vuelto un homenaje a todas aquellas personas que me han hecho feliz con la lectura, a mi madre, a mis maestros, a Carlos Fuentes, García Márquez, José Agustín y muchos más que han estado y los que están por llegar.

Gracias a todos aquellos que les leen a sus hijos, a sus nietos, a sus alumnos, enseñándoles con ellos que la imaginación y el soñar no tiene límites.

Gracias a mis hijos que leen y lo disfrutan.
Tati.


3 comentarios:

Alberto Balmori dijo...

Hola Tati, me da mucho gusto leerte, y vaya que gran paso has dado, pienso que el mayor problema no está en saber de tecnología, sino el animarse a hacer algo y tu has empezado muy bien, ¡Felicidades!

Alberto Balmori

Anónimo dijo...

Te amo Tati, gracias por inculcarme ese hermoso y contagioso habito de la lectura que yo tambien poco a poco voy contagiando....
Carlos

Hector dijo...

la verdad es que la literatura es muy buena divertida hermosa graciosa en la vida