
Nuné y yo en las tardes, preparábamos un frasco,
buscábamos en el jardín unas ramitas chicas, delgadas, tipo lápiz. Para qué? Ah!!!!!!!!!...............
ese era el inicio de una maravillosa y malvada aventura, que por supuesto tenía una víctima.
Con cara de pícaros y con risas malévolas, nos ibamos a buscar caracoles al jardín, como nos daba asco cogerlos con nuestras hermosas manos, utilizábamos las varitas para meterlos al frasco. No era cualquier caracol, nos tenía que gustar, eso si ya no recuerdo cuáles eran las características para que nos gustaran. Pero el frasco se iba llenando y .......................Hasta la próxima.
5 comentarios:
Y que hacia con los caracoles? les hechaba sal? o los dejaba libres? no creo q usted pueda hecharle sal a unos pobres caracolitos...o si? jiji.
Marx
tine usted mucha razon al meterlos al f
al frasco con unas varitas a mi tambien me daria cosa tocarlos con las manos iiiuuu
El terminar así Los caracoles, fué pensando en Marx, ese hermoso alumno, me imaginaba su carilla de pícaro al leer y el gesto cuando quedara la historia a la mitad. Y en la segunda parte también imaginé al otro precioso chiquito, Héctor, imaginando a los dichosos caracoles.
que interesante la verdad
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