
Bueno, esos caracoles iban a dar a la mochila de Martus, nos escurríamos sigilosamente para no ser descubiertos, abríamos la mochila, echábamos los caracoles y salíamos con mucho cuidado, volteando para todos lados. Jiar, jiar, nadie nos veía.
Lo siguente era.......hablarle a Martus y decirle con cara y tono angelical que fuera a hacer su tarea. Ella sospechaba que algo habíamos hecho, pero caía en la trampa. Iba a la sala, abría la mochila y empezaba a llorar y a gritarle a Ma que viniera en su auxilio.
Por supuesto que la regañada no se hacía esperar y nos hacían pedirle perdón. Pero.....esto sucedía una y otra, y otra, y otra tarde. Así que Martus recibía la visita de los caracoles con mucha frecuencia.
Y Nuné y yo seguíamos inventando día a día travesura y media.
2 comentarios:
jajajaja ahi tati qe traviesa era yo hubiera muerto de la nrisa si lo hubiera visto jijiji
o si, eso te despertaría el animo! XD, q traviesa tati eh? pobre martus antes no les pegaba XD
Publicar un comentario