

Nuné, que era el arriesgado, el intrépido, nos llamaba con gran misterio y nos íbamos al jardín, para que nadie escuchara lo que nos iba a decir.La primera vez, no imaginábamos para que era esa reunión, pero como buen equipo acudimos al llamado.
Nos preguntó, que si teníamos dinero ahorrado, los tres le dijimos que sí, así que nos propuso que le diéramos, para que él saliendo de la escuela pudiera comprar PEDACERA DE CHICLE, aquello era maravilloso, la mejor propuesta de nuestra vida. El chicle estaba prohibido en la casa, así que él nos abría la posibilidad de mascar chicle, qué sabrosura.
Pero, ya se imaginarán, empezaron las preguntas y las dudas. Y si nos ven? si mi Abue se da cuenta? si Doña Jo se entera? nos van a castigar.
Nuné tenía siempre la respuesta: Nos vamos al gallinero y ahí nadie se va a enterar que estamos mascando chicle y podemos hacer bombas. Así, ante tales argumentos dimos a Nuné dinerito para que él hiciera la compra clandestina.
Al día siguiente se nos hizo larga la espera, pero por fin llegó, nos fuimos al gallinero, la bolsa estaba casi llena, nos metimos un puño y otro hasta ya no poder más, nos supo sabrosisisisismo
no se podían hacer bombas, pero no importaba, se podía MASCAR CHICLE. No se dieron cuenta los adultos, así que la operación se repitió varias veces.
Hasta que un día echamos tanto relajo, que las gallinas empezaron a aletear y cacarear y fueron al gallinero para saber que pasaba. NOS CACHARON.
Así que esos momentos deliciosos y felices tuvieron que terminar.
4 comentarios:
JOJOJO!!!! Pobres gallinas!!! ojalá le hubieran tapado el pico a una con uno de sus chicles! q buena historia Tati
Me gusta mucho como escribes, ademas tienes historias muy lindas de tu niñez, si que te divertias Tati : )
chale pero porque les proivian el chicles si es tan rico y esas gallinas fueron chismosas
Será acaso por eso la fijación de TIRA EL CHICLE, yo creo que por ahí va, jiar, jiar, jiar.
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